Manuel Galán Pérez
07 ago 2025
· 5 min. de lectura
La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa lejana para convertirse en una herramienta práctica dentro de la administración de fincas. Su valor no está en los grandes discursos tecnológicos, sino en su capacidad para ordenar incidencias, apoyar la redacción de actas, facilitar el seguimiento normativo, mejorar el análisis financiero y coordinar mejor el trabajo con proveedores. La clave, como apunta el artículo, no es usar IA por moda, sino integrarla con método en los procesos reales del despacho.